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El
corazón era interpretado como la fuente de todo pensamiento,
donde adquiría toda su forma y la fuerza necesaria para
llevarlo a cabo a través de los cambios que iba a
experimentar el espíritu del difunto. Los antiguos egipcios
creían que el corazón atesoraba la esencia de vida como
poseedor del poder vital del hombre
conectado con su ka.
En este sentido, el escarabajo del corazón se convierte en
el doble y protector
del corazón real y como protector de la vida futura.
Como tal, existen diversos pasajes en relación al amuleto
protector que aparece a partir de la dinastía XIII.
En
ocasiones personifica el espíritu del fallecido, y su
ausencia significa la muerte,
la imposibilidad de renacer en el Más Allá. Por esta razón,
el difunto recibe un corazón purificado y gracias al
reencuentro con éste y los demás miembros, revive en
ultratumba alimentado por la diosa Maat.
La creencia en los poderes sobrenaturales del
escarabajo viene dada a partir de la naturaleza de su signo,
concebido como símbolo de la transformación y creación de lo
que viene a ser, lo que existe y renace de sí mismo.
Si bien en el Ritual de la Momificación el
corazón mortal se quedaba en su lugar, en ocasiones era
sustraído y guardado junto a los pulmones en el vaso canopo
del hijo de Horus Duamutef, orientado al punto cardinal este
y protegido por la diosa Neit.
En cuanto a la ubicación del escarabajo del corazón lo
podemos encontrar:
-
Sobre el pecho izquierdo, en contacto con la piel.
-
Excepcionalmente sobre el pecho derecho.
-
Sobre o entre los vendajes del pecho, estómago y nacimiento
del codo.
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Sobre la boca.
-
Sobre la ropa.
-
Al lado del cuerpo.
-
Como colgante en el cuello o brazalete.
El
significado de cada escarabeo de corazón variaba según los
ensalmos grabados en su base. Los capítulos del Libro de
los Muertos en relación a este asunto comienzan en el
capítulo 26, que asegura la posesión del corazón y que no
sea robado.
Los capítulos 27-29 garantizan no será sustraído por los
demonios del inframundo; es la idea de conducir al alma
lejos de los espíritus malignos.
El difunto aparece adorando su corazón en forma de amuleto
para asegurar su victoria en la escena de la psicostasia,
ya que el escarabajo del corazón podía influir ante el
tribunal en los testimonios incómodos del difunto,
lo que nos indica que estas fórmulas estaban destinadas a
consagrar el amuleto protector.
El Cap. 30 del LM es una negación enumerada de las malas
acciones realizadas en vida y, por tanto, un rechazo del
concepto de pecado y culpa por medio de las palabras mágicas
de poder. Los egipcios consideraron que en ocasiones podría
resultar insuficiente la recitación de las palabras del
conjuro para que éste funcionase, y prefirieron asegurar la
eficacia del mismo inscribiéndolo en soportes con diseños
especiales, realizados en materias primas seleccionadas por
su valor mágico. En este grupo de objetos, cargados de
fuerza mágica, se incluyen los llamados escarabeos de
corazón, objetos con la forma del coleóptero que sirvieron
de soporte para diversos capítulos del Libro de los
Muertos.
En
el ámbito de la Creación, las cosas vinieron a la existencia
mediante aquello que era pensado por el corazón y
verbalizado por la lengua del demiurgo. En el hombre, el
corazón es el responsable de las capacidades intelectuales,
emocionales y sensoriales y es el que atesora sus
pensamientos más ocultos: la razón, la memoria, la
conciencia y el deseo, pues es la fuente del libre albedrío
humano. Físicamente es el que dirige todos los miembros y
rige las funciones del cuerpo como motor del mismo.
Por lo tanto, es la esencia de cada individuo y debe
asegurar la inmortalidad del alma en el Más Allá. Por esta
razón, en ocasiones será presentado como ba, asociado a
aspectos de la vida y la conciencia.
En el pensamiento egipcio, el corazón acoge la rectitud o
Maat que debe practicar cada persona, pues es el centro de
la vida moral. No tener corazón es igual a estar muerto.
Esta es la razón de que Maat fuera ofrendada en un ritual
diario a la estatua cultual, para que dicho concepto
habitara en el dios.
Antes de introducir el escarabajo de corazón en la momia, el
amuleto había sido objeto de dos rituales que conocemos
gracias al Cap. 30B y 30. El escarabeo era ungido con mirra
y aceite para dotarlo de vida, de igual forma que las
unciones dotaban de vida para la regeneración a los miembros
de la momia. En el ritual del embalsamamiento, al igual que
se procuraba la apertura de los sentidos, las unciones
regeneran el corazón,
y al mismo tiempo que se insuflaba vida al difunto se le
insuflaba al escarabajo del corazón
para que éste fuera eficaz en la nueva etapa.
Para poder reunir los miembros y reanimar el cuerpo, el
corazón debía estar “vivo”
y colocado en su lugar.
Si bien el egipcio distinguía dos corazones, el físico
HAty y el espiritual ib, era éste último el que se
pesaba en la balanza de Maat ante el tribunal de Osiris. El
otro se mantenía en el interior del cadáver, protegido por
el escarabajo para no distraer al difunto al remover sus
vísceras durante la momificación,
y era el mismo escarabajo el que autorizaba las
transformaciones (jeperu),
siendo el corazón del difunto un elemento indispensable para
la vida futura.

El rol del escarabajo del corazón en el ritual funerario es
complejo, al sincretizar diversas ideas en cuanto a su forma
y función. A través de la magia simpática, daba,
esencialmente, una protección mágica al portador, tanto en
la vida como en la muerte. En el ámbito funerario estaba
destinado a garantizar el bienestar del difunto ya fuera
hombre, mujer o niño,
pues era la representación mágica del corazón perecedero.
La imagen del difunto adorando su corazón en forma de
amuleto garantizaba su victoria en la siguiente escena de
psicostasia
que, a partir del Primer Período Intermedio, destaca su
papel protagonista en la escena.

El uso del escarabaeo de corazón se generalizó entre los
individuos de notable situación social a lo largo del Reino
Nuevo. Estos objetos adquirieron una especial relevancia en
un momento posterior, hacia la Din. XXI, dado el rol que los
egipcios
otorgaron a esta pieza del ajuar funerario: inducir al
corazón del fallecido a trabajar en su beneficio
y, proteger física y mágicamente al difunto en el juicio
ante Osiris.
Feutcht
ilustró la asimilación del difunto con el Sol renacido
igualándolo a la significación del escarabajo del corazón.
En consecuencia, el escarabajo ayuda al difunto a resucitar
y por ello se convierte en símbolo de la tierra, porque
ayuda a salir de ella.
Vemos pues que el escarabajo evoca tanto a Ra en su
nacimiento como a Osiris en la esperanza del renacimiento y
vida en el Más Allá.
La identificación del corazón con el de Osiris se encuentra
en versiones del capítulo 30 de época saíta.
No es de extrañar que en el contexto puramente funerario, el
reencuentro entre el corazón del difunto y el dios sea
esencial en la escena de la psicostasia para justificar al
individuo y otorgarle la inmortalidad deseada.
FERREIRA DE SOUSA, R., “The Heart Amulet in Ancient
Egypt: A Typological Study” en J. C. GOYON et Ch.
CARDIN (eds.), Proceedings of the Ninth International
Congress of Egyptologists Grenoble, 6-12 septembre
2004.
OLA
150. Leuven, París 2007, Vol. I, pp. 713-720.
GABER, H., “Les
scarabées du coeur à tête humaine à la lumière d’une
variante de la pensé du coeur” en GOYON, J.C. y CARDIN,
Ch.
(eds.), Proceedings of the Ninth International
Congress of Egyptologists. Grenoble, 6-12 septiembre
2004. OLA
150. Leuven, París 2007, Vol. I. pp. 743-748.
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