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El Escarabajo del Corazón

 

Pilar Pujol

Doctora en Prehistoria y Arqueología por la UAM y miembro de la Misión Arqueológica Española Proyecto Visir Amen-Hotep en Luxor, Egipto.

         El corazón era interpretado como la fuente de todo pensamiento, donde adquiría toda su forma y la fuerza necesaria para llevarlo a cabo a través de los cambios que iba a experimentar el espíritu del difunto. Los antiguos egipcios creían que el corazón atesoraba la esencia de vida como poseedor del poder vital del hombre[1] conectado con su ka[2]. En este sentido, el escarabajo del corazón se convierte en el doble y protector[3] del corazón real y como protector de la vida futura[4]. Como tal, existen diversos pasajes en relación al amuleto protector que aparece a partir de la dinastía XIII[5].

En ocasiones personifica el espíritu del fallecido, y su ausencia significa la muerte[6], la imposibilidad de renacer en el Más Allá. Por esta razón, el difunto recibe un corazón purificado y gracias al reencuentro con éste y los demás miembros, revive en ultratumba alimentado por la diosa Maat.

            La creencia en los poderes sobrenaturales del escarabajo viene dada a partir de la naturaleza de su signo, concebido como símbolo de la transformación y creación de lo que viene a ser, lo que existe y renace de sí mismo[7].

            Si bien en el Ritual de la Momificación el corazón mortal se quedaba en su lugar, en ocasiones era sustraído y guardado junto a los pulmones en el vaso canopo del hijo de Horus Duamutef, orientado al punto cardinal este y protegido por la diosa Neit[8].

En cuanto a la ubicación del escarabajo del corazón lo podemos encontrar:

-          Sobre el pecho izquierdo, en contacto con la piel[9].

-          Excepcionalmente sobre el pecho derecho.

-          Sobre o entre los vendajes del pecho, estómago y nacimiento del codo.

-          Sobre la boca[10].

-          Sobre la ropa.

-          Al lado del cuerpo.

-          Como colgante en el cuello o brazalete[11].

 

El significado de cada escarabeo de corazón variaba según los ensalmos grabados en su base. Los capítulos del Libro de los Muertos en relación a este asunto comienzan en el capítulo 26, que asegura la posesión del corazón y que no sea robado. Los capítulos 27-29 garantizan no será sustraído por los demonios del inframundo; es la idea de conducir al alma lejos de los espíritus malignos.

El difunto aparece adorando su corazón en forma de amuleto para asegurar su victoria en la escena de la psicostasia[12], ya que el escarabajo del corazón podía influir ante el tribunal en los testimonios incómodos del difunto[13], lo que nos indica que estas fórmulas estaban destinadas a consagrar el amuleto protector.

El Cap. 30 del LM es una negación enumerada de las malas acciones realizadas en vida y,  por tanto, un rechazo del concepto de pecado y culpa por medio de las palabras mágicas de poder. Los egipcios consideraron que en ocasiones podría resultar insuficiente la recitación de las palabras del conjuro para que éste funcionase, y prefirieron asegurar la eficacia del mismo inscribiéndolo en soportes con diseños especiales, realizados en materias primas seleccionadas por su valor mágico. En este grupo de objetos, cargados de fuerza mágica, se incluyen los llamados escarabeos de corazón, objetos con la forma del coleóptero que sirvieron de soporte para diversos capítulos del Libro de los Muertos[14].

En el ámbito de la Creación, las cosas vinieron a la existencia mediante aquello que era pensado por el corazón y verbalizado por la lengua del demiurgo. En el hombre, el corazón es el responsable de las capacidades intelectuales, emocionales y sensoriales y es el que atesora sus pensamientos más ocultos: la razón, la memoria, la conciencia y el deseo, pues es la fuente del libre albedrío humano. Físicamente es el que dirige todos los miembros y rige las funciones del cuerpo como motor del mismo[15]. Por lo tanto, es la esencia de cada individuo y debe asegurar la inmortalidad del alma en el Más Allá. Por esta razón, en ocasiones será presentado como ba, asociado a aspectos de la vida y la conciencia[16].

En el pensamiento egipcio, el corazón acoge la rectitud o Maat que debe practicar cada persona, pues es el centro de la vida moral. No tener corazón es igual a estar muerto. Esta es la razón de que Maat fuera ofrendada en un ritual diario a la estatua cultual, para que dicho concepto habitara en el dios.

Antes de introducir el escarabajo de corazón en la momia, el amuleto había sido objeto de dos rituales que conocemos gracias al Cap. 30B y 30. El escarabeo era ungido con mirra y aceite para dotarlo de vida, de igual forma que las unciones dotaban de vida para la regeneración a los miembros de la momia. En el ritual del embalsamamiento, al igual que se procuraba la apertura de los sentidos, las unciones regeneran el corazón[17], y al mismo tiempo que se insuflaba vida al difunto se le insuflaba al escarabajo del corazón[18] para que éste fuera eficaz en la nueva etapa.

Para poder reunir los miembros y reanimar el cuerpo, el corazón debía estar “vivo[19]” y colocado en su lugar[20]. Si bien el egipcio distinguía dos corazones, el físico HAty y el espiritual ib, era éste último el que se pesaba en la balanza de Maat ante el tribunal de Osiris. El otro se mantenía en el interior del cadáver, protegido por el escarabajo para no distraer al difunto al remover sus vísceras durante la momificación[21], y era el mismo escarabajo el que autorizaba las transformaciones (jeperu)[22], siendo el corazón del difunto un elemento indispensable para la vida futura.

El rol del escarabajo del corazón en el ritual funerario es complejo, al sincretizar diversas ideas en cuanto a su forma y función. A través de la magia simpática, daba, esencialmente,  una protección mágica al portador, tanto en la vida como en la muerte. En el ámbito funerario estaba destinado a garantizar el bienestar del difunto ya fuera hombre, mujer o niño[23], pues era la representación mágica del corazón perecedero.

La imagen del difunto adorando su corazón en forma de amuleto garantizaba su victoria en la siguiente escena de psicostasia[24] que, a partir del Primer Período Intermedio, destaca su papel protagonista en la escena[25].

El uso del escarabaeo de corazón se generalizó entre los individuos de notable situación social a lo largo del Reino Nuevo. Estos objetos adquirieron una especial relevancia en un momento posterior, hacia la Din. XXI, dado el rol que los egipcios[26] otorgaron a esta pieza del ajuar funerario: inducir al corazón del fallecido a trabajar en su beneficio[27] y, proteger física y mágicamente al difunto en el juicio ante Osiris[28].

Feutcht[29] ilustró la asimilación del difunto con el Sol renacido igualándolo a la significación del escarabajo del corazón. En consecuencia, el escarabajo ayuda al difunto a resucitar y por ello se convierte en símbolo de la tierra, porque ayuda a salir de ella[30].

Vemos pues que el escarabajo evoca tanto a Ra en su nacimiento como a Osiris en la esperanza del renacimiento y vida en el Más Allá.

La identificación del corazón con el de Osiris se encuentra en versiones del capítulo 30 de época saíta[31]. No es de extrañar que en el contexto puramente funerario, el reencuentro entre el corazón del difunto y el dios sea esencial en la escena de la psicostasia para justificar al individuo y otorgarle la inmortalidad deseada.

 
 


[1] BEN-TOR, D., The scarab. A reflection of Ancient Egypt. The Israel Museum, 1993. p. 17.

[2] BUDGE, E. A. W., Amulets and superstitions. Londres. 1930. p. 138. CAMBEFORT, Y Le sacarabée et les dieux. París, 1994. p.46. Ka como principio que permite las transformaciones.

[3] PIANKOFF, A., Le coeur dans les textes égyptiens dépuis l’Ancient jusqu’à la fin du Nouvel Empire. París. 1930. p. 54.

[4] MATOUK, S.F, Corpus du scarabée Egyptien. Les scarabées royaux. Vol. I. Líbano. 1971. p. 3.

[5] ANDREWS, C., Amulets of Ancient Egypt. Londres, 1994. p. 56. Aunque desde los TP existen pasajes que hacen referencia al corazón y la importancia de éste, que esté vivo y en su cuerpo. TP 4, 5, 32, 215, 285, 419, 447, 450, 500, 512, 595, 628, etc. Op. Cit. CAMBEFORT. 1994. p. 41.

[6] Op. Cit. PIANKOFF.1930. p. 56.

[7] WARD, J., The Sacred Beetle. Londres, 1902. p. 5.

[8] RATIÉ, S., “Le scarabée du coeur du Musée d’Annecy”. BIFAO 62. 1964. p. 110.

[9] Aparecen colocados en el lado izquierdo entre la 6ª y 7ª vértebra, un poco más debajo del corazón. En MALAISE, M., Les scarabées de coeur dans l’Égypte Ancienne. Bruselas, 1978. p. 67.

[10] SCHIFF GIORGINI, ROBICHON, LECLANT, Soleb II. Les necropoles. Milan. 1972. p. 307.

[11] Op. Cit. MALAISE. 1978. p. 64. Din. XVIII. Las imágenes de las figuras 180 y 200 de las tumbas de Inerjau y Sennefer, pueden aludir precisamente a este tipo de escarabeo engarzado en una cadena a modo de colgante o brazalete.

[12] ANDREWS, C., Amulets of Ancient Egypt. Trustees of British Museum. Londres. 1994. 53.

[13] CHAMPDOR, A., El Libro de los Muertos. Papiros de Ani, Hunefer, de Anhai del British Museum. Madrid. 1991. p. 84.

[14] FERREIRA DE SOUSA, R., “The Heart Amulet in Ancient Egypt: A Typological Study” en  J. C. GOYON et Ch. CARDIN (eds.), Proceedings of the Ninth International Congress of Egyptologists Grenoble, 6-12 septembre 2004. OLA 150. Leuven, París 2007, Vol. I, pp. 713-720. GABER, H., “Les scarabées du coeur à tête humaine à la lumière d’une variante de la pensé du coeur” en GOYON, J.C. y CARDIN, Ch. (eds.), Proceedings of the Ninth International Congress of Egyptologists. Grenoble, 6-12 septiembre 2004.  OLA 150. Leuven, París 2007, Vol. I. pp. 743-748.

[15] BICKEL, S., La cosmogonie égyptienne avant le Nouvel Empire. OBO 134. Friburgo, 1994. p. 87.

[16] BILOLO, M., Les cosmo-Theologies philosophiques d’Heliopolis et d’Hermopolis. Publications Universitaires Africaines. Munich, 1986. p. 118.

[17] GOYON, J.C., Rituels funéraires de l’ancienne Égypte. París, 1972. p. 45-49.

[18] Op. Cit. MALAISE. 1978. p. 59.

[19] No descompuesto por la putrefacción.

[20] ASSMANN, J., La mort et l’au-delà dans l’Egypte Ancienne. Editions Du Rocher. Munich, 2001. p. 55.

[21] GOFF, B.L., Symbols of ancient Egypt in the Late Period: the Twenty-first Dynasty. Religion and Society 13. Yale University, 1979. p. 106.

[22] YOYOTTE, J., Le jugement des morts dans l’ancienne Égypte. Sources Orientales IV. 1961. p. 47.

[23] DAVID, R., Religión y magia en el antiguo Egipto. Crítica. Barcelona, 2003. p. 155.

[24] Capítulo 125.

[25] Op. Cit. MALAISE.1978. p. 14.

[26] Ibidem. 1978. p. 7.

[27] Op. Cit. GOFF. 1979. p. 23.

[28] DESROCHES NOBLECOURT, Ch., Les religions égyptiennes. París, 1948. p. 312. como protector del ka o vitalidad inmaterial de la momia del difunto[28] otorgándole el poder de la transformación en el eterno devenir

[29] FEUCHT-PUTZ, Die Königlichen pektorale. Motive, Sinngehalt und Zweck. Bamberg, 1967. p. 176.

[30] Op. Cit. GOFF. 1979. p. 40.

[31] Op. Cit. MALAISE. 1978. p. 55.


 
 

 

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