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Francis J. Vilar.


D. Francis J. Vilar recibiendo el
diploma
de Egiptólogo de manos
del President de la Generalitat
de Cataluña,
Excelentísimo Señor D. Jordi Pujol.

El profesor Francis J. Vilar traduciendo
el texto de un sarcófago de piedra
de una tumba subterránea de
Tuna-el-Guebel, necrópolis de
Hermópolis. II Expedición de
Investigación al Egipto Medio.

Francis J. Vilar y Herminia Gisbert en
la sala hipóstila del
templo de Abydos, durante
los trabajos de la
II Expedición de investigación
al Egipto Medio.

Francis J. Vilar estudiando en una
de las tumbas subterráneas
de Sakkara (Egipto)
durante la II Expedición
al Egipto Medio

Francis J. Vilar impartiendo un
seminario de iniciación a la
Egiptología en el salón de actos
del Museo Popol Vuh de la
Universidad Francisco Marroquín
de Guatemala.

Francis J. Vilar en un momento de
su conferencia sobre Antropología
de lo Sagrado en el Museo Antropológico
Nacional de Madrid.

Herminia Gisbert, Francis J. Vilar,
el alcalde de Tegucigalpa Miguel Pastor;
el Presidente del Congreso de Honduras,
Gilberto Toldstein y su esposa,
Alicia de Toldstein.
Arriba y abajo: dos momentos
de la inauguración de la exposición
"La Mirada de Egipto" en Tegucigalpa,
Honduras, junto con el alcalde
de la ciudad y otras autoridades
del país.
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F.J. Vilar
Egiptólogo,
director del Centro de Estudios Sophia y
Presidente de la Fundación Sophia
Filósofo, profesor,
egiptólogo, editor, escritor y
conferenciante. Estas son algunas de las
facetas profesionales que sabe coordinar
con gran maestría Francisco Javier
Vilar, un valenciano muy comprometido
con la sociedad y que un buen día tomó
el avión con destino a Palma de
Mallorca, donde reside.
–¿Por qué un filósofo como usted se
especializa en el mundo de Egipto con un
máster de Barcelona?
–Desde muy joven, cuando empecé a
estudiar filosofía, me llamó la atención
descubrir que muchos de los grandes
sabios y filósofos del mundo antiguo,
especialmente de Grecia, como Platón,
Pitágoras, Tales de Mileto, Anaxógenas...
habían estudiado en las escuelas de
Sabiduría del Antiguo Egipto. Realmente
me fui contagiando de esa fascinación
que sentían los griegos hasta la
civilización del Antiguo Egipto
faraónico.
–¿Tienen mucho de mito películas como
‘Indiana Jones’ o ‘La maldición de las
momias’?
–Bueno, por desgracia el verdadero
trabajo del arqueólogo es bastante más
lento, sistemático y aburrido de lo que
nos muestra el cine. Además, los
egiptólogos somos mucho más mortales y
vulnerables que Indiana Jones, al que no
le afectan ni las balas, ni las
serpientes, ni las palizas y
explosiones. En cuanto a las películas
de momias, evidentemente son fantasías
nacidas de la leyenda, dado que Egipto
siempre estuvo rodeado de un atractivo
halo de magia y misterio, que excita
poderosamente la imaginación de los
novelistas.
–Si no es indiscreta la pregunta,
¿fue de viaje de novios o en su primera
escapada de joven a Egipto?
–Mi viaje de novios no fue a Egipto sino
a la isla de Mallorca, que es donde
resido, y fue muy bonito, pero digamos
de otra manera, no tan arqueológico
. En mi primer viaje a Egipto tenía
22 años y estaba tan asombrado de lo que
veía, que no paré de tomar fotografías.
Por eso tuve que volver, más despacio y
sin cámara, para sentir ese gran mundo
egipcio que llegaría a ser tan
importante en mi vida.
–¿También ha visitado El Cairo como
el resto de mortales, en plan recorrido
por el Nilo, visita a bazares, a las
pirámides...?
–Mis primeros viajes fueron como los que
hace hoy cualquier persona y regresé a
casa con unas extraordinarias ganas de
volver.
–¿Tiene en casa los souvenirs de
frascos de perfume, papiros, esculturas
de momias o pirámides...?
–Tengo la casa llena de recuerdos y de
gran cantidad de objetos de la cultura
egipcia. Pero cada vez los he ido
seleccionando más y ahora mi despacho
parece un micromuseo.
–¿Cuándo comenzó con las
expediciones?
–Mi primera expedición fue en el año
2000. Fuimos un equipo de cinco personas
de los que, curiosamente, tres éramos
valencianos.
–¿Qué es lo que más le gustó?
–Siempre he sentido una predilección por
la cultura del Imperio Antiguo, que
abarca las seis primeras dinastías. Es
el periodo en el que se construyen las
pirámides, los primeros templos de
piedra como el de Kefrén y complejos
funerarios como el de Kéops, en Ghizeh.
–¿Qué tumba le ha impresionado?
–Como más antigua y misteriosa, la de
Osirión de Abydos, míticamente
identificada como la del dios Osiris.
Pero, para mí, la más atractiva es la de
Tutmosis III porque tiene unos dibujos
simbólicos y unos textos metafísicos
sobre los misterios de la vida en el más
allá que son interesantes y difíciles de
interpretar.
–¿Ahora Egipto vive de su pasado y de
sus monumentos?
–Efectivamente, además de la
agricultura, la fuente principal de
ingresos es el turismo. De sus
maltrechos y esparcidos huesos y restos
viven todavía hoy millones de personas.
–¿Le ha llamado la atención ver
casitas humildes, pero con parabólicas y
aire acondicionado?
–Es algo bastante chocante que también
se puede observar en la India, donde el
contraste entre pobreza y alta
tecnología es todavía más acentuado. Sin
embargo, en ambos casos llama la
atención la alegría y espontaneidad de
sus gentes.
–Cada vez más vivimos en un mundo sin
fronteras, pero en el aeropuerto de
Egipto los policías turísticos van
metralleta en mano...
–Bueno, la libertad tiene su precio. Lo
curioso es que conforme se borran y
desaparecen las fronteras entre los
países, afloran cada vez más los
localismos y nacionalismos extremistas.
–¿Le gusta descifrar jeroglíficos?
–Mucho. Siempre es un atractivo para
todo egiptólogo poder hacer una buena
traducción.
–¿Qué ha descubierto?
–Pues muchas cosas. Hay que tener en
cuenta que, si quieres desvelar los
secretos y las motivaciones de una
civilización que vivió hace miles de
años, tienes que dialogar con ella en su
propio lenguaje.
–¿Qué opina de que piezas vitales de
la cultura egipcia estén en París o en
el Museo Británico?
–Es algo hasta cierto punto inevitable,
porque los franceses con la campaña de
Napoleón, y luego con los ingleses,
fueron los primeros que excavaron y
estudiaron las ruinas arqueológicas del
antiguo Egipto. Si no hubiera sido por
esos descubrimientos y por la clave de
la interpretación de la lengua
jeroglífica descifradas por Champollion,
hoy no tendríamos estos conocimientos.
–¿Cómo es posible que el hombre
antiguo egipcio descubriera las técnicas
de la momificación y ahora no se
conserven esos secretos?
–Porque la medicina egipcia alcanzó
desde muy pronto un gran desarrollo.
Esta ciencia se estudiaba en unas
escuelas de sabiduría llamadas casas
de la vida , donde se impartía una
enseñanza colegiada que tenía varias
titulaciones y especialidades, como
muestran los papiros médicos que han
llegado hasta nosotros.
–Muchos faraones dominaron el mundo,
pero pocas faraonas como la reina
Hapsepsut...
–En realidad sí hubo varias reinas
faraonas. Tenían independencia social,
jurídica y económica. Cuando se casaban,
podían tener sus bienes separados,
reservar una parte de la casa para uso
exclusivo, cobrar sus propias rentas,
divorciarse... Como verás, en muchos
aspectos la posición de la mujer egipcia
era muy superior a la que hay todavía
hoy en día en muchos países.
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