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-¿Cómo y cuándo nació tu amor por la
Egiptología?
Mi amor por la egiptología nació muy
temprano, cuando comencé a hacerme preguntas, y al no encontrar las
respuestas con lo que tenía entre manos, empecé a buscarlo en la
misteriosa civilización egipcia.
-¿Cuándo comenzaste la universidad?
A los 18 años, primero Filología y
después Arqueología.
-¿Prefieres el trabajo de campo o el trabajo de
investigación?
Una cosa es continuación de la otra, el
trabajo de campo te permite estar cerca de los hallazgos, como de «primera
mano», y con el trabajo de investigación se atan los cabos sueltos, lo que
te permite valorar la importancia del hallazgo. Lo que pasa es que el
trabajo de campo, como el de investigación, es un trabajo voluntario, es
decir, tienes que tener otro medio de vida que no sea éste. Con el trabajo
de campo no puedes hacer otra cosa, pero con el de investigación sí. Yo
intento combinar las tres cosas, el trabajo de campo, la investigación y
mi medio de vida, que es el turismo.
-¿Cómo empieza un arqueólogo su labor en un
yacimiento?
El trabajo en el yacimiento empieza muy
temprano, con una reunión con el jefe de equipo que es el que reparte el
trabajo. Después cada uno va desarrollando su tarea a lo largo del día, a
menos que haya alguna novedad; en ese caso se vuelve a organizar. En
general suele haber un proyecto con una base histórica fuerte. Cada uno
tiene su papel en el equipo, bien arqueológico, de mantenimiento o de
mediciones. En base al resultado diario el jefe del equipo informa sobre
el plan a seguir.
- ¿Ha habido descubrimientos extraordinarios en
Gizeh?
Siempre hay novedades en Gizeh, el
Servicio de Antigüedades egipcio tiene un equipo permanente presidido por
el Dr. Hawas, jefe de la zona de Gizeh, que cada día está sacando cosas
nuevas a la luz: las tumbas de los obreros, el pozo de la tumba de Osiris
(El Mundo de Sophia nº 4), tumbas de personas sencillas en la parte baja
de la colina...
- Los egipcios, ¿tienen memoria de ese pasado
glorioso?
Yo creo que sí, pero no son conscientes
de ello. Buena parte de sus costumbres viene de ese pasado, lo que pasa es
que es tan lejano que es difícil para una persona de «a pie» relacionar un
gigante con un enano.
- ¿Se conservan entonces algunas costumbres de la vida
cotidiana?
Muchas costumbres y prácticas diarias,
sobre todo en el campo.
- ¿Hay alguna fiesta popular egipcia que aún se
conserve?
Más de una fiesta, pero la más popular es
la fiesta de «Sham el nasim». Suele ser en primavera, todo el mundo sale
al campo o a los jardines públicos para respirar la brisa «Sham el nasim»
y comer pescado salado, cebolla y limón, esta fiesta es la misma de
«Shemo» para los antiguos egipcios. Otra es una fiesta local celebrada en
Luxor: «la fiesta de aniversario de El Shij Abu El Hagag» (un santo
musulmán) que tiene su mausoleo dentro del templo de Luxor, es la misma
que la fiesta de Opet o del Harén que celebraban los antiguos egipcios al
comienzo del año, en el mes de Thot, sobre el 19 de julio
actual.
- ¿Se cansa uno de ver tanta grandeza o se logra
penetrar en los misterios que estos monumentos encierran y aprender un
poco más?
Creo que cada vez se aprende más y se
penetra más, pero los misterios sólo se revelan a algunos, cuando «los
guardianes» lo permiten. Por eso, hasta ahora, la Gran Pirámide sólo ha
revelado un 19% de su misterio. No es cuestión de verla todos los días,
sino cuando llega el momento propicio.
- ¿Cómo es la reacción de la gente al entrar en
contacto con la grandeza de Egipto?
Es tan variada como la gente misma porque
está relacionada con la cultura de cada uno, con su receptividad y
sensibilidad, incluso con el momento del contacto, porque cuando hay 45
grados de temperatura nuestras percepciones se pueden alterar.
- ¿Cómo ves la globalización?
El adelanto tecnológico está permitiendo
vivir y entender el mundo de una forma global. Antiguamente el sentido
global o cósmico lo tenían las personas de forma instintiva. Por eso, era
pecado mortal ensuciar el agua del Nilo, ya que afectaba hasta la última
persona que vivía en el delta. De manera que ellos lo tenían por instinto.
Ahora nos llega a nosotros por los medios de comunicación y estamos
alcanzando la misma conclusión de una forma racional. La persona natural
que vive en el desierto tiene una especie de entendimiento, sabe que si
hay un pozo del que bebes, aunque no regreses jamás a esa zona no debes
ensuciar el pozo, porque va a venir otra persona y puede morir o enfermar.
Sabe que el pozo no es suyo, es de todos. Lo tienen por instinto, nadie se
lo ha enseñado. Estamos llegando a este concepto de aldea universal, y el
instinto también lo sabe, que lo que haces puede afectar a
todos.
- ¿Sabes cuándo se va a abrir el nuevo
museo?
Va a estar localizado en la carretera de
Al Fayum, cerca de la zona de las pirámides, a unos 12 kilómetros al
sudoeste de las pirámides. ¿Cuándo? No sabemos todavía, ya que todo va muy
lento. En realidad, el nuevo museo es una necesidad porque el Museo del
Cairo se ha quedado muy pequeño desde hace mucho tiempo. Hay que tener en
cuenta que el museo fue construido en 1900 y, contando con todo lo que ya
había allí, más los nuevos descubrimientos que han incrementado las
colecciones, incluyendo el enorme ajuar de la tumba de Tutankamon, nos
encontramos que hay más material guardado que expuesto. Así que esperamos
que el museo se haga una realidad muy pronto.
- ¿Qué consejo darías a alguien que está empezando a
descubrir la Egiptología?
Que no empiece únicamente la Egiptología,
que la vaya conjugando con otras ciencias. Por sí sola se queda en el mero
estudio de un monumento, y hay que combinarla con toda clase de ciencias.
A mí, particularmente, me gusta saber un poco más de astrología, medicina,
antropología, y todo aquello que me permita sacar buen provecho científico
de la egiptología. El gran problema para muchos de aquellos que han
interpretado hasta ahora el Libro de los Muertos o los Textos de las
Pirámides es que no entienden todo lo que quieren decir. Al ver las
imágenes de la tumba de Ramsés VI, donde hay barcas y personas que van
arrastrando las barcas, te das cuenta de que son claves que, desde mi
punto de vista, tienen mucho que ver con la astrología o la astronomía,
pero hasta ahora no hay trabajos serios hechos y los que hay no se pueden
entender lo suficiente como para poder llegar a tener una visión general.
Para poder estudiar bien la Egiptología hay que combinarla, hay que
estudiarla en conjunto con otras ciencias, y teniendo una visión
global podremos conocer mejor Egipto.
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