|
|
|
 |
26-10-2007
La esfinge se hunde ante el
avance de las aguas subterráneas
EFE
EL CAIRO
"La Esfinge se hunde."
Es la seria advertencia
que tiene a los egiptólogos
preocupados por la salud del
milenario coloso, tras
comprobar cómo las aguas
subterráneas en sus
alrededores están saliendo a
la superficie.
|
Tan solo a unos
pasos de los
pies de Abu el
Hul, o "padre
del terror",
como los
egipcios llaman
a la Esfinge,
una capa de
césped ha
comenzado a
crecer desde
hace cuatro
meses, lo que
prueba la
existencia de
agua en la zona,
ha explicado el
arqueólogo
Bassam el
Shammaa.
"Hace una semana vi con mis propios ojos grandes
charcos de agua
estancada de una
profundidad de
entre 30 y 40
centímetros
delante del
Templo del
Valle, a pocos
metros de la
Esfinge", ha
asegurado
Shammaa. El
experto ha
lanzado una
campaña de
concienciación
en Internet bajo
el nombre de
Salvemos la
Esfinge y en
su página
www.sossphinx.bassam.itgo.com
ha colgado fotos
que confirman
sus palabras.
El egiptólogo espera que los responsables
de antigüedades
"se muevan ya"
para salvar la
estatua, a la
que, a su
juicio, "le
quedan sólo
entre 30 y 35
años de vida si
no se resuelve
el problema".
Después de 4.600
años custodiando
las pirámides de
Guiza, a este
monstruo de
piedra caliza,
mitad hombre
mitad león, le
ha llegado el
momento de que
lo protejan a
él.
El origen del
problema aún se
desconoce
Los dirigentes del poderoso Consejo Supremo
de Antigüedades
egipcio (CSA)
han reconocido
que existen
"problemas cuyo
origen todavía
se desconoce"
con las aguas en
las cercanías de
la Esfinge. "Ya
sea una fuga de
las tuberías de
agua potable,
del desagüe, de
los canales o de
las aguas de
irrigación,
tenemos que
descubrir el
origen del
problema para
que no se
repita", ha
dicho el
director del
departamento de
egiptología del
CSA, Sabri
Abdelaziz.
Para lograr ese objetivo, un comité de
especialistas de
la Universidad
de El Cairo
comenzó hace dos
meses a estudiar
el nuevo
fenómeno que
rodea a la
Esfinge, y se
espera que
lleguen a alguna
conclusión en
noviembre. "Pese
a todo, la
Esfinge está a
salvo. No corre
peligro, porque
está a un nivel
más alto que las
aguas
subterráneas.
Los estudios
necesitan su
tiempo antes de
que lancemos un
proyecto para la
protección del
monumento", ha
tranquilizado
Abdelaziz.
Otros expertos independientes también preocupados
por los templos
faraónicos, como
Ayman Ahmed de
la Universidad
de Sohag (sur de
Egipto) y el
hidrogeólogo
Graham Fogg, de
la Universidad
de California en
Davis (EEUU),
examinan el
movimiento de
las aguas
subterráneas
bajo los
monumentos. Bien
a través de
esfuerzos
individuales o
bien a través de
trabajos
auspiciados por
las autoridades,
lo cierto es que
la salud de la
estatua, una de
las más célebres
y gigantescas
del mundo, ha
puesto en alerta
a los
egiptólogos de
todo el mundo.
73 metros de
longitud
Con una longitud de 73 metros, una altura de 22,5
y un ancho que
fluctúa a lo
largo de su
cuerpo entre los
cinco y nueve
metros, la
Esfinge siempre
gozó de
veneración y
culto durante la
Antigüedad. Cada
oreja de la
estatua mide
casi 1,37 metros
de alto, y su
cabeza, similar
a la del faraón
Kefrén, lleva el
tocado real
faraónico y una
barba postiza en
el mentón, que,
al igual que su
mítica nariz, ha
desaparecido.
Pese a su enorme tamaño, la Esfinge, esculpida en
un solo bloque
de roca,
permaneció gran
parte de su
historia
sepultada por la
arena del
desierto, y solo
entre 1816 y
1818 fue
desenterrada. La
identidad de su
constructor
siempre ha sido
un misterio, ya
que la estatua
no tiene ninguna
inscripción que
lo precise. Sin
embargo, su
emplazamiento,
cercano a la
pirámide de
Kefrén, ha
llevado a muchos
historiadores a
asociar su
construcción a
la figura de
este faraón
(2.520-2.494
a.C.).
|
|
|
|
Fundación Sophia, por una cultura sin fronteras
Filosofía · Arte · Ciclos de Egiptología ·
Exposiciones · Seminarios especializados ·
Charlas y coloquios
|
|
|
|
|
|