El Cairo, 24 nov (EFE).- Los
arqueólogos egipcios se han
embarcado en un nuevo
proyecto, estudiar los
hábitos alimenticios de los
faraones para determinar si
su dieta está relacionada
con las enfermedades
cardiacas que algunos de
ellos padecieron hace más de
3.000 años.
"Queremos
saber cuáles son los tipos
de carne, aves, pescado y
postre que comían los
faraones", dijo a Efe Abdel
Halim Nuredín, jefe de un
equipo de arqueólogos
egipcios que participó en un
análisis reciente de veinte
momias antiguas.
La idea de estudiar la
dieta de los egipcios
antiguos nació después de
que varios arqueólogos y
médicos, en colaboración con
la American Heart
Association, probaran que
las enfermedades cardiacas,
sobre todo de la arteria
coronaria, no son exclusivas
del estilo de vida moderno
sin que datan de la época de
los faraones.
Nuredín cree que las
enfermedades cardíacas están
relacionadas específicamente
con la civilización del
antiguo Egipto, ya que los
faraones utilizaban mucha
sal para preservar la
comida, lo que causa
hipertensión.
Además, comían carne y
aves con mucha grasa, lo que
aumentaba el colesterol en
la sangre y afectaba a la
salud del corazón.
Eso es aparte de los
dátiles, que les gustaban
mucho a los faraones, y que
son otro alimento lleno de
azúcar.
"Para confirmar esta
relación hacen falta más
momias y más análisis",
agregó Nuredín.
En el último análisis en
el que participó Nuredín,
los expertos, que incluyeron
a especialistas en
momificación y en
restauración de
antigüedades, eligieron a
veinte momias de los
almacenes del Museo Egipcio,
de distintas dinastías de
antes de Cristo, para
estudiar la salud de los
faraones.
Con el uso de la última
tecnología descubrieron que
"los egipcios antiguos,
sobre todo los que eran de
una clase social alta,
sufrían de problemas en la
arteria coronaria", según
dijo Nuredín.
Durante los estudios, "la
sorpresa fue que en cinco
momias de las veinte el
corazón todavía estaba en el
cuerpo", destacó el experto
en arqueología, al mofarse
de las viejas leyendas.
Porque la historia
antigua cuenta que el
corazón del faraón muerto
sale de su cuerpo el día del
juicio y se coloca encima de
una balanza que decide si el
fallecido era buena o mala
persona.
En otras momias, hallaron
algunas arterias que
mostraron que sus dueños
padecían calcificación de
los vasos sanguíneos en el
corazón.
Una de éstas es de la
niñera de la Reina Ahmes
Nefertari, del reinado de
Ramsés II (1539-1075 a.C.),
identificada como Ray y que
vivió entre treinta y
cuarenta años.
Los exámenes han sido
realizados a momias que
datan de los siglos VII,
VIII, XI, XII y XIV a.C. y
que no eran miembros de la
familia real, aunque sí
ocupaban cargos importantes,
sacerdotes y funcionarios en
la corte.
"Hemos encontrado que en
estos tiempos la esperanza
de vida del egipcio era de
cuarenta años", precisó
Nuredín, quien recordó que,
por ejemplo, los faraones no
fumaban.
El debate sobre las
enfermedades cardiacas y si
son el fruto de ciertas
costumbres como el fumar y
no hacer deporte, o de
origen genético, comenzó
entre los arqueólogos hace
dos años, cuando intentaban
identificar a la momia de la
Reina Hatshepsut, que
gobernó Egipto entre 1502 y
1482 a.C.
El secretario general del
Consejo Supremo de
Antigüedades, Zahi Hawas,
explicó en un comunicado que
los estudios científicos
realizados hace dos años en
varias momias reales para
identificar a la de
Hatshepsut han demostrado
que las enfermedades
cardíacas eran comunes entre
los egipcios.
Por ejemplo, el marido de
esta dama, el Rey Tutmosis
II (1504-1516 a.C), murió a
consecuencia de problemas en
el corazón.