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Luis del Palacio / SIGLO
XXI
El profesor Martín Valentín nos
recibe en “La casa del sicomoro”,
residencia de la misión arqueológica
española situada en la orilla occidental
de Luxor, pocas semanas después de haber
comenzado la primera temporada de una
nueva excavación: la tumba 28 de la
necrópolis de Assasif, que perteneció al
visir Amen-Hotep-Huy, personaje de la
corte del faraón Amenhotep III, en la
XVIII Dinastía.
Se trata de una tumba-templo muy
característica de este periodo. El
personaje que fue en ella enterrado, si
es que alguna vez llegó a inhumarse su
cuerpo, está envuelto en un halo de
misterio; de él se conocen muy pocas
cosas, aparte de que ostentó el cargo de
visir, equivalente al de primer
ministro, durante el reinado de
Amenhotep III. Somos varios
especialistas quienes sostenemos la
teoría de que este faraón tuvo como
coregente a su propio hijo, Amenhotep,
que llegaría al trono con el nombre de
Amenhotep IV (Amenofis IV para los
historiadores griegos de la Antigüedad)
Amenhotep IV cambiaría posteriormente su
nombre por el de Akhenaton al iniciar
una verdadera revolución religiosa –la
primera herejía conocida- cuando
proclamó a Atón, el disco solar, único
dios y desposeyó al clero de Amón, dios
principal hasta entonces del panteón
egipcio, de todas sus prerrogativas.
Estos cambios sustanciales incluyeron la
fundación de una nueva capital,
Akhetaton (“el horizonte de Atón ) en el
enclave arqueológico conocido hoy como
Tell-el-Amarna y el abandono de Tebas
como capital de las Dos Tierras.
El
primer proyecto desarrollado por el
Instituto de Estudios del Antiguo Egipto
fue la tumba de Sen-en-Mut, también en
una zona próxima a Deir-el –Bahari,
donde se encuentra el templo de la reina
Hatshepsut, de quien fue Mayordomo Real
¿Qué representó aquel proyecto, y cuándo
lo concluisteis?
En primer lugar, debo aclarar que el
proyecto Sen-en-Mut está totalmente
terminado en lo que a la investigación
egiptológica y arqueológica se refiere,
pero existe otro aspecto de suma
importancia que, debido a ciertos
cambios políticos habidos en nuestro
país en los últimos meses, ha quedado en
suspenso. Me refiero a la construcción
de una réplica de la tumba que
permitiría la visita de turistas.
¿Ello significa que, una vez
terminada la excavación, la visita a la
tumba estaba restringida?
Desde luego. La afluencia masiva de
personas perjudica enormemente la
conservación de los monumentos y, en el
caso de Sen-en-Mut estamos hablando de
una tumba que cuenta con uno de los más
impresionantes “techos solares” que se
han conservado, aparte de otras
estructuras de gran fragilidad. La idea
de construir réplicas no es nueva; ya se
ha hecho con algunos monumentos. En
nuestro caso todo estaba muy adelantado.
En abril vino a visitar la tumba el
ministro de Cultura, Cesar Antonio
Molina; lo cual fue fundamental para
situar a nivel oficial la presencia
española dentro de las excavaciones
arqueológicas que se llevan a cabo en
Egipto. Pues bien, fue precisamente en
ese viaje, poco después de inaugurar la
exposición “120 años de arqueología
española en Egipto”, cuando recibió el
anuncio de su cese. Es una lástima
porque acabábamos de conseguir que los
ministros de cultura de ambos países se
reunieran para tratar el asunto de la
réplica, cuando recibimos este jarro de
agua fría. Nuestro compromiso para
construir la copia de la tumba de
Sen-en-Mut sigue en pie; no sólo porque
sea imprescindible para la conservación
de la original, sino porque lo hemos
prometido.
¿Podría haber afectado negativamente
el cese del ministro Molina en la
decisión de concederos un nuevo
proyecto?
Por supuesto; aunque finalmente no lo
hizo.
Hay que tener en cuenta que esa
destitución paralizó –aunque sea por el
momento- las negociaciones para
construir la réplica, y las autoridades
egipcias no autorizan el inicio de
nuevas excavaciones hasta que la misión
arqueológica en cuestión no ha acabado
completamente el proyecto anterior. En
nuestro caso el trabajo de campo y de
investigación estaba totalmente
concluido (será publicado la próxima
primavera) pero nos faltaba el “pequeño”
detalle de la réplica. El hecho de que
hayamos podido iniciar las
investigaciones en esta segunda tumba,
se debe a las excelentes relaciones que
mantenemos con el Consejo Supremo de
Antigüedades, que ha apreciado en grado
sumo nuestro trabajo anterior.
EL PROYECTO AMEN-HOTEP-HUY

¿Cómo surgió la idea de este segundo
proyecto?
Hace dos años, al ver que no nos faltaba
mucho para terminar nuestros trabajos en
la tumba de Sen-en-Mut, buscamos dónde
iniciar un nuevo proyecto, que fuera
largo y trascendente.
La tumba de Amen-Hotep-Huy es una de las
tumbas, de entre las destinadas a los
altos dignatarios, más grandes de la
XVII dinastía. El hecho de que a España
se le hayan concedido los derechos para
excavarla es un altísimo honor, ya que
nos va a poner a la cabeza de la
Egiptología mundial, junto a los
norteamericanos y los franceses. La
responsabilidad es enorme. Cuando
vayamos publicando los resultados, van a
estar pendientes de nosotros porque lo
que encontremos en esta tumba puede
iluminar cinco años del reinado de
Amenhotep IV, sobre los cuales no se
sabe nada. De su propietario, Amen-Hotep-Huy,
se conocen muy pocos detalles: existen
tres inscripciones, dos estatuas sin
cabeza y su tumba. De momento, nada más.
Es evidente que su memoria fue execrada
durante el reinado de Amenhotep IV (Akhenaton)
por ser partidario acérrimo del culto a
Amón, como puede deducirse de las
inscripciones. Este perosonaje fue, por
otra parte, el responsable de regular el
ingreso pecuniario de los templos, lo
cual le convirtió en un enemigo a abatir
cuando Akhenaton retiró todos los medios
económicos al clero de Amón, para
dedicarlos a su nuevo culto. Amen-Hotep-Huy
fue probablemente víctima de una purga
llevada a cabo entre los cortesanos de
Amehotep III, cuando su hijo, tras un
periodo de coregencia, alcanzó el poder
absoluto e inició una verdadera
revolución teológica, social y política.
Es en ese momento cuando ,probablemente,
muchos personajes destacados del
“antiguo régimen” son eliminados (quizá
asesinados) y su memoria es
sistemáticamente borrada, sus tumbas son
destruidas y sus estatuas decapitadas.
La tumba en cuestión parece estar
inacabada y hay indicios de que puede
ser de una calidad equivalente a la de
Ramose, de quien parece fue sucesor en
el cargo de visir. Amen-Hotep-Huy parece
haber mantenido su estatus entre el año
30 del reinado de Amenhotep III (fecha
de su jubileo en el trono) hasta el año
36. Después se pierde todo rastro de él.
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